Acércate a las artes escénicas y audiovisuales
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Falsestuff

El pasado mes de junio pudimos asistir a la copia de las copias más exactas y confusas con las que pudimos cerrar la temporada en Cámara y telón: ‘Falsestuff: La muerte de las musas’. Una obra de Lao Albet y Marcel Borrás presentada hace cinco años en Barcelona y que hoy nos invitan a la reflexión en el Centro Dramático Nacional.

Faslestuff es una apuesta arriesgada, con un lenguaje en ocasiones confuso y lleno de estímulos, como podría decirse de ‘Todo a la vez en todas partes’. En la obra se plantea una pregunta desde diferentes puntos de vista: La autoría de una copia. Y es que la polémica surge cuando la obra llega al plagio y el plagio en si acaba siendo una obra de arte por si sola. Esta impactante producción teatral ha llegado para romper esquemas y desafiar las expectativas del arte escénico, demostrando que la verdadera innovación no tiene límites.

La trama nos presenta a «André Fêikiêvich, un falsificador de arte empeñado en captar a la perfección la esencia de las obras que falsifica. Esta sublime capacidad se convertirá progresivamente en una obsesión que le llevará a explorar hasta límites insospechables su práctica. Los actos fraudulentos de André, despertarán la furia de Boris Kaczynski, un reconocido y peligroso connoisseur de arte, que en el intento de atraparlo se dará cuenta que las pistas que sigue han sido falsificadas hasta el punto que le resultará imposible distinguir realidad y falsedad.»

¿Y si la repetición de las estafas, del arte poco original, de lo cotidiano hecho reiterativo es el fin del arte tal y como lo conocemos?

Desacralizando al genio, Lao y Marcel nos presentan una obra donde distinguimos el talento y el trabajo de un artista que ha dado su vida por falsificar hasta la propia existencia. Lejos del papel de las musas, de la inspiración, de las divinidades clásicas que nos aportan inspiración, el arte actualmente, parece basado más en un intento desmedido de producir contenido, artículos y estética que rompan límites y perduren en el tiempo copiando unos a los otros. Ahora que parece que todo está inventado, excepto los genios. Esos maestros superiores que tienen el conocimiento sin necesidad de recurrir a otros, lo que en efecto, es ya de por sí, una mentira.

‘Falsestuff’ reúne tantos géneros juntos como personajes dispares. Una pieza con tintes de drama, comedia, thriller, musical, coloquio, aventuras, western o acción. Llena de estímulos y de cambios, con un trasfondo que se entrevé en la primera parte y se defiende aclarándose en la segunda mitad, durante un total de tres horas de representación. Esta no es una obra al uso. Se trata de un conjunto de acciones, presentadas en diferentes idiomas; en inglés, chino, alemán, lituano, castellano, galés, italiano y francés, que se desarrollan mientras el espectador no plurilingüe lee los sobretítulos en castellano sembrados por todas los espacios escenográficos posibles. Y es que la escenografía aquí tiene un papel fundamental en este montaje, es una muestra más de cómo crear universos sincronizados con aparente sencillez pero de gran complejidad. No se trata únicamente del espacio coordinado con los movimientos del elenco, sino del ambiente, recogido por una música y una iluminación que nos acompaña de la mano hasta dejarnos sin aliento pidiendo más.

Falsestuff es caos, mucho caos concentrado, organizado y medido. Sin complejos, defendiendo de manera argumentada la copia por lo que emociona y gusta a los autores, de forma descarada. Esto da lugar a la creación de una pieza nueva, sin precedentes. Esta obra es una verdadera vanguardia en el panorama teatral del siglo XXI fusionando elementos diversos y explorando nuevas formas de expresión. Su intento de copiar versiones, géneros y obras de arte es, en realidad, una valiente experimentación que ha dado fruto a una forma de arte con un lenguaje propio.

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